El Arte de leer y escribir


Carlos Casanti: "En la vida, la dicha consiste en tener siempre algo que hacer, una fe que tener, un libro que leer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar."


Richard North Patterson: "La escritura no es producto de la magia, sino de la perseverancia."

Mario Vargas LLosa: "Nada enriquece tanto los sentidos, la sensibilidad, los deseos humanos, como la lectura. Estoy completamente convencido de que una persona que lee, y que lee bien, disfruta muchísimo mejor de la vida, aunque también es una persona que tiene más problemas frente al mundo."

miércoles, 13 de julio de 2011

Jose Maria Arguedas

Escritor y antropólogo peruano. Su labor como novelista, como traductor y difusor de la literatura quechua, y como antropólogo y etnólogo, hacen de él una de las figuras claves entre quienes han tratado, en el siglo XX, de incorporar la cultura indígena a la gran corriente de la literatura peruana escrita en español desde sus centros urbanos. En ese proceso sigue y supera a su compatriota Ciro Alegría. La cuestión fundamental que plantean estas obras, pero en especial la de Arguedas, es la de un país dividido en dos culturas —la andina de origen quechua, la urbana de raíces europeas— que deben integrarse en una relación armónica de carácter mestizo. Los grandes dilemas, angustias y esperanzas que ese proyecto plantea son el núcleo de su visión. Nacido en Andahuaylas, en el corazón de la zona andina más pobre y olvidada del país, estuvo en contacto desde la cuna con los ambientes y personajes que incorporaría a su obra. La muerte de su madre y las frecuentes ausencias de su padre abogado, le obligaron a buscar refugio entre los siervos campesinos de la zona, cuya lengua, creencias y valores adquirió como suyos. Como estudiante universitario en San Marcos, empezó su difícil tarea de adaptarse a la vida en Lima sin renunciar a su tradición indígena, viviendo en carne propia la experiencia de todo trasplantado andino que debe aculturarse y asimilarse a otro ritmo de vida. En los tres cuentos de la primera edición de Agua (1935), en su primera novela Yawar fiesta (1941) y en la recopilación de Diamantes y pedernales (1954), se aprecia el esfuerzo del autor por ofrecer una versión lo más auténtica posible de la vida andina desde un ángulo interiorizado y sin los convencionalismos de la anterior literatura indigenista de denuncia. En esas obras Arguedas reivindica la validez del modo de ser del indio, sin caer en un racismo al revés. Relacionar ese esfuerzo con los planteamientos marxistas de José Carlos Mariátegui y con la novelística políticamente comprometida de Ciro Alegría ofrece interesantes paralelos y divergencias. La obra madura de Arguedas comprende al menos tres novelas: Los ríos profundos (1956), Todas las sangres (1964) y El zorro de arriba y el zorro de abajo (1971); la última es la novela-diario truncada por su muerte. De todas ellas, la obra que expresa con mayor lirismo y hondura el mundo mítico de los indígenas, su cósmica unidad con la naturaleza y la persistencia de sus tradiciones mágicas, es Los ríos profundos. Su mérito es presentar todos los matices de un Perú andino en intenso proceso de mestizaje. En Todas las sangres, ese gran mural que presenta las principales fuerzas que luchan entre sí, pugnando por sobrevivir o imponerse, recoge el relato de la destrucción de un universo, y los primeros balbuceos de la construcción de otro nuevo. Otros relatos como El sexto (1961), La agonía de Rasu Ñiti (1962) y Amor mundo (1967) complementan esa visión. El proceso de adaptación a la vida en Lima nunca fue del todo completado por Arguedas, cuyos traumas acarreados desde la infancia lo debilitaron psíquicamente para culminar la lucha que se había propuesto, no sólo en el plano cultural sino también en el político. Esto y la aguda crisis nacional que el país empezó a sufrir a partir de 1968, lo empujaron al suicidio, que no hizo sino convertirlo en una figura mítica para muchos intelectuales y movimientos empeñados en la misma tarea política

jueves, 23 de junio de 2011

Inventa creativamente un cuento


Si quieres inventar un cuento solo tienes que seguir una serie de pasos. ¡Es muy fácil, pruebalo y veras como, con un poco de practica, crearas unos cuentos fascinantes.


Describir la situación:

Sera la introducción del cuento. la situación puede hacer referencia a temas reales.

Identificar a los personajes...

Los lugares y otras cosas significativas que aparezcan en la historia.

El niño debería identificarse con los hechos, los personajes y las relaciones que se establecen entre ellos.

Presentar el desenlace:

Propone un final para la historia

Consejos para escribir cuentos



Estructura de los cuentos



Los cuentos se estructuran en forma parecida como se construyen las casas. Tienen una estructura (pilares básicos), paredes, habitaciones, techo. y una vez que tenemos todos los elementos nuestra casa ya esta terminada.



Los cuentos tienen personajes (las personas o animales en el cuento), un escenario (el tiempo y el espacio en los cuales ocurre el cuento), un problema (una dificultad que el personaje o los personajes deben superar y resolver), un desenlace (una resolución de la dificultad o problema). Y como no un titulo que nos da una idea de la trama del cuento.



Técnicas para crear cuentos:



Consisten en rellenar los esqueletos del cuento en forma de borrador para después pasarlo a limpio.



Frases para iniciar el cuento:



Al principio... Hace varios años vivía... Había una vez una... En un lugar muy lejano... Al comienzo... en un país lejano... en tiempos antiguos... Hace muchos años... Vivía una vez... Cuentan los que vieron que...



Frases para utilizar en el conflicto:



Imprevistamente... Desde que yo recuerdo... En un momento dado... De repente... De pronto... Inesperadamente... Pero de repente... Bruscamente... Al poco tiempo las cosas cambiaron... Sin darte cuenta...



Frases para indicar desenlace o final:



Finalmente... Al fin... Por fin... Y así concluyo... Así fue como... por ultimo... Y colorín colorado,este cuento se ha acabado... Zapatito roto, cuentame Ud. otro... esto es verdad y no miento, y como me lo contaron lo cuento. ...y comieron perdices y vivieron felices.